Adios, y de repente nada.

Me persiguen los sueños

Sueño 29 de Febrero


Las hojas de la maleza,
me estallan en la cara.
Corro…corro como un poseso,
tropiezo y tropiezo,
caigo, pero sigo corriendo.
Tengo el cuerpo lleno de rasponazos,
de heridas, algunas profundas,
no hay tiempo, sigo corriendo.
No puedo mirar a los lados,
ni levantar la cabeza,
ningún horizonte me guía,
pero sigo corriendo.



No se, si soy cazador o pieza,
tengo miedo, sigo corriendo.



Y de repente...nada.
Me despierto.

Sueño 10 de Marzo

Soy cazador…
La pieza esta delante de mis ojos,
cansada, agotada, pero huyendo,
más rápido, más rápido…
Sigo corriendo.

Esquivo una roca, la rama de un árbol,
salto por encima de un gran hoyo,
sigo corriendo.

Me despeño, trepo... un río,
sigo corriendo.

Solo oigo los zumbidos de mi carrera,
y todos los sonidos de mi pieza,
la que me hará soñar mañana…
Sigo corriendo.


Y de repente, nada.
Me despierto.

Sueño 17 de Marzo

Soy pieza.

Oigo su jadeo detrás de mi,
persiguiéndome siempre,
casi puedo olerle,
corro, sigo corriendo.

Tengo que encontrar el gran rio.
donde sus toscas piernas,
no pueden competir con mis saltos,
sigo, tengo que seguir,
sigo corriendo.

Mi salvación esta cerca,
en territorio desconocido,
mi oportunidad de seguir soñando,
si llego…, también tendrá miedo,

Corro, corro, como una posesa.


Y de repente nada.
Me despierto.


Sueño 23 de Marzo

El río… y más allá el miedo,
tengo que alcanzarle antes,
ya casi te tengo.
Corro, mi carrera es frenética,
sigo corriendo.

Casi puedo tocarle,
otra roca, la maleza,
un tronco, una rama,
corro…sigo corriendo.

Ya no se, ni donde estoy,
mis nubes están muy lejos,
esta vez, solo regresare contigo,
no puedo volver de vacío,
no vacilare, ante lo desconocido.

Corro mucho más, aprieto los dientes…
sigo corriendo.


Y de repente nada
Me despierto.

Sueño 30 de Abril

Huelo el agua, oigo su rumor,
puede que detrás de ese árbol,
todavía no, detrás de aquella roca...

No me quedan fuerzas,
no se si voy a llegar,
todo me pesa.

Sigo corriendo, tropezando,
sin parar.

Me alcanza, me tiene,
tan solo unos metros más atrás,
pierdo la esperanza.

Pero sigo corriendo,
un poco más.

El gran rió por fin,
me digo, no mires atrás...


¡Salta!


Y de repente nada.
Me despierto