Pobre "Caos"

Imagen: Lynette Cook
Que la "Ciencia" haya sustituido a las divinidades, me parece bien.

Que la "Tecnología" se haya puesto a su servicio, también me parece bien.

Me gustan los beneficios que la salud y la educación nos reportan....

Lo que ya no me parece tan bien, es el empeño de la "Ciencia" en llenar de números el "arte" y la "cultura", sembrarlos de muy pocos nombres rentables, de imágenes sin letras.

No me explico como la "Ciencia" no ceja en la búsqueda de una eternidad en la que no cree, sin haber solucionado primero el motivo de su creación, desterrar el hambre y la guerra al centro de la tierra o a los confines del universo.

Lo que no perdono a ninguna de las "Ciencias" es que oculten su origen, que renieguen de su herencia filosófica laica.

En nuestras manos está elegir que queremos ser, nuestro legado siempre es evolutivo.

El último invento son las "Rutinas Creativas"


Pobre "Caos", tiene los días contados.

Momentos rotos de color verde esmeralda.

En menos de tres minutos de versos, se puede dibujar un gran reino ficticio.



Los momentos rotos nunca perdonan dudas y nervios,
solo nos queda una esperanza.

Aunque la voz tiemble,
que se entienda la palabra.

“Conoce la llave del cofre donde guardo el mapa de nuestro tesoro ”

Imagen de Rafal Olvinski
https://soundcloud.com/user814652735/momentos-rotos
Audio prueba 1
Grito

Momentos rotos

Lo que más echo de menos de esta jaula de vida, son mis noches pegado a la ventana, ver caer la lluvia, intentar no cerrar los ojos mirando a la luna, escaparme por ella hasta el tejado, y esperar que alguien viniese a buscarme, un ovni, un cometa, volar hasta alfa centauro y volver con uno de los anillos de orión.
Pero como mucho venía mi madre cabreada si faltaba poco para la cena, aunque alguna noche, de madrugada, le oí decirme, (igual fue un sueño), -Se que estas ahí, pero no te preocupes, no estoy llorando, es que he estado mirado demasiado tiempo a las estrellas-.
Fue mi padre quien me enseño a mirar a cielo, me enseño como andar por un tejado sin romper tejas, a que siempre se tenía que subir con sombrero y un abrigo o una manta, y que mirar desde el borde no tenía sentido, aquí arriba no se subía para mirar al suelo.
Un día que a la noche no estaba, un día como tantos, me envío una foto de mi cuarto con el cofre de sus cartas,  con el mensaje:  -Deja de ser desordenado, y léete.-
Me dejé inundar por su caricia, después de un rato respire profundo, cogí mi gorra, mi  diario, y subí al tejado, me tumbe mirando a las estrellas y escribí solo una frase junto a la fecha.
“Conoce la llave del cofre donde guardo el mapa de nuestro tesoro ”
En esa página no cabían más letras, solo su imagen.
Me aferre a la cuerda que colgaba de mi cuello, apretando con fuerza lo que quedaba del lápiz que me regaló y esperé hasta el alba la primera estrella fugaz para irme con ella.
Desperté con los gritos de mi madre llamándome al desayuno, no era la primera vez, agradecí la manta, y llore, la estrella fugaz no me había llevado.
Todavía oigo las puertas del dolor de la vida cerrándose tras de mí, debe  ser porque quieren cambiarme el horario, no entienden que prefiera mirar a la luna y su corte de estrellas que esconderme del sol.

Se empeñan en imponerme sus momentos rotos.