Poema de Amor sin número, espacio o tiempo.
Mi aliento, con tu aliento…
Recorrerá los versos salados
del mapa de nuestros poros.
Exploraremos los más rizados y recónditos
erizados mares de vellos.
Inspiraré
el aroma de tu nuca, exhalaras cerca de mi oído.
Los
ojos en abrazo de mariposa, trazarán caminos de destino.
Uñas
clavadas en clave de sol o de pares de lunas.
Más
aliento,
susurros,
tactos cercanos,
medidos desde lejos.
Miradas,
profundas, cálidas.
Cuatro
labios, un milímetro,
todo lengua,
todo verbo,
en manos de más de mil abrazos,
de más de un millón de cuerpos.
Caricias
de descanso.
De un dormir un sueño.
Mira al cielo como quieras. Te estaré esperando.
Hay que volver a escuchar la
sabiduría de los abuelos.
Los míos no creían en fronteras
terrenales o celestiales.
Y los de ahora tampoco.
Con cuatro años por encima del
siglo en mi calendario,
mucho más cerca de ser abuelo
que padre,
tras de mí, no dejare
alambradas,
ni grandes coordenadas.
Moriré con la conciencia azuzándome,
por no haber hecho lo
suficiente.
Nada cambia, si no tenemos
voluntad de cambiarlo,
aunque no sea suficiente.
Cultura es evolución, ocio tiempo perdido.
que no te confundan en la ambigüedad de las palabras.
Tenemos que volver a compartir,
un mirar a las estrellas, igualitario,
accesible e inclusivo.
Un estar en una mar zurdiestra,
que superé dragones de fuego,
y uni-versos algorítmicos.
Como hacían nuestras/os abuelas/os
Con su sabiduría.
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