Si pudiese elegir la próxima reencarnación en
la que no creo,
elegiría ser voz de campana,
llamada, al viento de una eternidad cercana,
generosa, desposeída de vanidad y orgullo.
Un tañer temporal con final cierto,
lleno de esperanzas en movimiento.
Tiempos de distintas tintas, lienzos y lupas.
