Maldito lector ausente

Donde estas tú?

Maldito lector ausente de palmaditas en la espalda y recitar de epopeyas.

Donde esas tú la rebelde? Hastiada que cada segundo de vida.
Donde esta ese "Gran Amor", cacareado y aplaudido en odas y rimas tontas.
Donde esas caricias amables, que en un soplar vuelven falsas.

No te perdono perdono maldito lector ausente,
no perdono tu inercia necia de indiferencia.

Que voy a hacer con vosotras, mis musas que me acompañáis en el espejo,
si se os pierden letras en el mar de tinta que me empeño en enviaros.

Como perdonarme no escribir lo suficiente,
como para comprar el tiempo,
del maldito lector ausente.

Y compartir más, mucho más, nuestro espejo.

Si no me miras

Quiero morir.
Lo que me queda no lo quiero vivir.
Quiero morir aplastado por la arena inmóvil de un reloj,
de noche y de día, con luz de luna y sin ella.
Quiero morir sepultado entre letras no escritas,
morir entre abrazos que no se dieron nunca.
Quiero morir.
Lo que me queda no lo quiero vivir.
Si no me miras.


El autor (yodesordenado) se presenta


Como los versos son siempre breves, quiero desparramarme y contarte primero, sin imágenes ni voces,  que me impulsa a escribir, porqué estoy hoy aquí contigo.
Tirando de recuerdos puedo decirte, que en plena adolescencia, (no recuerdo mucho de antes relacionado con este tema), mi primera novia, fue novia por carta, le escribí pocas veces, pero eso si mis cartas eran muuuy largas y creo que ella no entendía nada, me dejo por carta, era esperable.
En aquella época eso de escribir, no me motivaba demasiado, me forme con cine bélico o de aventuras, por supuesto con balón, la tele en familia era fundamental, los veranos eran largos. ¡Para que escribir si lo que se llevaba eran los números! (qué pocas cosas han cambiado). La universidad me aporto poco, estudiar no era para mí, elegí números y me mareaban. Me vi envuelto en una atmosfera de Serrat, Victor Jara, el Deia, Kilapayum, Silvio, BobDylan, Comics, Pink Floyd, Pantxo ta Peio, el Athletic, Al Alba,  que se yo… que el mareo ya sin balón al que agarrarme, fue inmenso.
Una pregunta empezó a mutar en gusano dentro de mi cabeza.
¿Quién coño voy a ser yo?
La mili me vino bien para huir, sin darle mucho valor, le escribía las cartas a su novia, al estilo Cyrano, a un Cabo de Jaén muy majo, pero viendo las cartas que recibía, para que escribir, si nadie leía las mías.
Tuve un gran amor y lo perdí porque pensaba que no era necesario escribirle. Que ya sabía quién era. Pero no lo perdí del todo, se aferró a mí para no olvidarnos, a través de nuestra maravillosa hija.
Marina, te escribo mucho más, de lo que en su día debería haber escrito a tu madre.
Isabel me encontró en una esquina, deshecho, casi como un guiñapo, no tengo ni idea de porque me quiso tanto, no lo merecía, pero me quiso tanto que juntos construimos un sueño.
Y empecé a escribirle, al principio buscaba cualquier papel por la cocina para ponerle un “Zumo Hecho, Cafetera Preparada”, y ha acabado convirtiéndose en el agua del arroyo de esa libélula lectora llena de taras.
Me quiere tanto que me ha hecho padre de sus mellizos.
Yo a veces para dormir les cuento:
-Al principio en el cielo, no se veía nada, el cielo era negro, pero negro negro. Tan negro como la tinta de un txipirón, tan negro como…, (alargo el silencio y ellos gritan) “como el culo de un grillo”, se ríen un rato y me dejan seguir.
Dicen que no hay poetas o poetisas, buenos o malos, que hay poesía honesta y deshonesta. Estoy de acuerdo.

Poema  autobiográfico:                 
                                              Confésión
No sé quien voy a ser mañana.
Pero sé que todos mis yos son poetas.
No sé si buenos o malos,
Y por eso estoy ahora aquí.
Para confésarme.

Y fin