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Jugando al escondite.




Una niña, una vez;
cerró los ojos, y...
y entre los dedos pudo ver...

Todo un gran mundo de fantasía.

Su hermano le tiro de la manga,
se miraron, sonrieron...
y echaron a correr gritando sin sentido.

Nunca sabían si ganaban...
no les importaba.

Se permitían tiempos para mundos de fantasía,
y a veces los compartían.

Se regalaban.


Érase una vez una sombra, que movió una estatua, para vivir con su silueta.


Érase una vez....

Érase una vez la sombra de una estatua, que perdió su silueta una noche, en la que la luna parecía la sonrisa de una gato invisible.
La silueta quiso volar, detrás de la luna al mundo del gato y la sombra no pudo retenerla.
En ese mundo había tres soles y cuatro tipos de lunas, tantas estrellas que se empujaban y caían por todos lados, tantos árboles que la hojas al viento creaban muros, al gato invisible no se le veía ni cuando era visible.
La silueta volvió con su sombra, al pie de la estatua.
La sombra le pregunto:

¿Porque te fuiste detrás de una sonrisa?
La silueta respondió:
Por que necesitaba moverme.
La sombra volvió a preguntar:
¿Porque has vuelto conmigo?
La silueta respondió:
Por que necesitaba recuperar mi espacio.

La silueta intento volverse a acoplar a la sombra, pero el viaje al mundo del gato la había cambiado
y no encajaban.
La sombra, sin decir nada, con un gran esfuerzo, consiguió moverse y volvieron a unirse.

Érase una vez una sombra, que movió una estatua, para vivir con su silueta.

Un, dos, tres...al escondite ingles.


¿Podré esperar otra noche, para iniciar de nuevo mi danza?
Acumulo mucho peso en mi espalda,
Mis raíces aprisionan mis pasos.
Un poco más, tan solo unos pocos centímetros,
y te abrazo.

¡Luna sal pronto…tan solo un último baile!

El Reino en el que las camas se hacían entre tres.

Érase una vez un Reino, muy lejano, más allá de las cartas de navegación,
más allá de las notas al margen, en el que las camas deshechas, por la mañana, siempre se hacían entre tres.

Contaban, que hubo una princesa en el Reino, que se dejo seducir por un joven y apuesto extranjero.
Que en el fragor de la pasión, ella se opuso a un beso.
Explico a su amante, que no podía tener un hijo sin el consentimiento del Rey.
El apuesto extranjero, la tranquilizó, diciéndole que era normal que siendo princesa de un reino tan remoto, no supiese, que no se podía concebir, solo con un beso.
Que en su país, todos sabían, que las mujeres que alumbraban, dormían en sabanas arrugadas, que las arrugas de las sabanas por la noche, propiciaban la fecundación.
La princesa le beso, después de estirar las sabanas de su cama.
Quedo en cinta, y contó a su padre, El Rey, que una arruga de la cama, que ella creía estirada, se empecino una noche y sin desearlo, le puso en esta situación tan complicada.
El Rey, su padre, la creyó, y promulgo un edicto, por el que desterró de su Reino, las arrugas de la cama, bajo pena de muerte.
Desde entonces en ese Reino tan lejano, las camas siempre se hacen como mínimo entre tres.
Incluso se valora la riqueza, por el numero de personas que deben estirar las camas.
“Fulanita tiene una cama de cuatro.”
“Funganita, me han dicho que de seis”...Se les oye decir.

El apuesto extranjero, nunca volvió a ese reino, cuentan que monto una clínica de cirugía estética, a la que todavía acuden las princesas del reino, de incógnito, para quitarse las arrugas.

Dicen que ha hecho tanto dinero que se podría comprar un reino.

Pero siguen estirando las camas, como mínimo entre tres.

Y colorin colorado este cuento se acabado.

Beso


Susurros cabalgando en la luz del ocaso,
alas soplándolos al oído,
reflejos salpicando de espuma la piel,
siluetas que se resisten a cerrar los sentidos,
palabras que se pierden en un milímetro de sombra.


Espacio escapando del abrazo,
sueño de la consciencia perdida,
almas rendidas, entregadas,
un milímetro, cuatro labios,
un beso.

Mi país es muy pequeño.

Mi país es pequeño,
tiene solo metros, centímetros,
multiplicados por tiempo.

Mi país, no es un país,
es tan pequeño…
que cabe todo el mundo,
que la esperanza no se mide,
que las estrellas se escriben.

Mi país, si lo miras con un catalejo,
no lo encontraras en la distancia.

Mi país es el impulso...
de las olas en la luna,
de buzones de amor deshojados,
de constelaciones de besos dormidos,
de nombres todavía no pronunciados,
de bocas equivocadas...

Mi país es el sueño, de un eterno aprendiz de poeta.

Mi país es muy pequeño.
Tan solo es mi tiempo y el espacio de mis letras.

Este Día

A un día le sigue siempre otro día.
Pero solo, con magia.

Debes desearlo tanto,
que si consigues vivirlo,
tienes que retenerlo en tu memoria,
como algo único.

Recordarlo, como un día tan mágico,
que te haga desear siempre.
Vivir otro día.

Solo la magia es capaz de conseguir,
que siempre desee vivir, un nuevo día.
Incluso en mis peores días.

Después de vivir,
después de la magia,
no me importaran los días.

¡La magia, existe!
¡La tengo yo¡
Conmigo, contigo…

Esta en todas partes.
Si quieres puedes verla,
cualquier día.

Conmigo, o contigo.