Tus Historias no son Baldías

Te descubrí, como la risa de un gato invisible.

Me respondiste a la pregunta ¿Existes?

Casi morí,
bajo el cobijo de la melancolía de tu lluvia.

Te vi, de espaldas, más carne que hueso,
con un millón de alas, colgadas de tus letras.

Me escandalizó, la semilla estéril de una imagen azul.

Compartí veinte años, de espinas en muros derruidos, enterrados.

He envidiado conocerte, haberte dado el cariño suficiente,
como para que sea mía, la pagina que aun no has escrito.

Hasta que llegue, seguiré esperando verte,
todos los días.

Dedicado

Solo consigues escribir para ti,
cuando tienes miedo, mañana,
a olvidarte de lo que piensas hoy.

Por eso lo escribes,
aunque no lo leas mañana,
aunque lo olvides.

Te escribes.

Siempre más que palabras.

Otra vez aqui, aferrado a tu mano.

 Embarazo

Otra vez aquí,
escondido,
en posición fetal,
de espaldas a la puerta.

 Lactancia

Otra vez aquí,
escuchando,
sonidos que no entiendo,
que me hacen llorar.

 Infancia

Otra vez aquí,
observando,
para no ser visto,
vulnerable, castigado.

 Adolescencia

Otra vez aquí,
peleando,
contra Dios y su creación,
en el rincón de la vida.

 Juventud

Otra vez aquí,
adiestrado,
enjuiciándolo todo,
con pasión, sin piedad.

Yo

Otra vez aquí,
acurrucado,
en la esquina de mi silencio,
encerrado en mi infinito vació.

Otra vez aquí,
Solo,
Conmigo.


No me mires, no me hables,
no te acerques…
Que me derrumbo.

Que lloro…
Otra vez aquí.

Que cojo tu mano,
si me la das,
para salir otra vez de aquí,
Contigo.