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Hasta que nos veamos...



Las luces que quedan se van apagando,
el alba de este ocaso está lejos,
es hora de conciliar sueños de días y noches.
de descanso.

Pero la almohada proyecta silencios.

Sombras de mares sangrientos,
de inacabados hoy,
de interminables mañanas.

Llega la hora, sin horas
la que no se mitiga,
la vela que no cesa en mi cabeza.
el inicio de mi tortura.



Se me detiene el tiempo expulsando fantasmas.

Monto la grupa de una coma,
y cabalgo sin rumbo fijo,
por enormes praderas de palabras…

Juego una vez más al ajedrez con el diablo,
y pierdo.

Una noche más se lleva mi alma.

Duermo.

Hasta que te vea mañana.

Miradas eternas


A veces te siento tan cerca,
que no sé,
cómo hacemos para seguir tan lejos,
con los bolsillos tan llenos de olvidos.

Cada uno de tus renglones es aliento,
abrazo pospuesto.

Recitémonos siempre...
voces de espera de sueños.

desplegables.

Juanjo Andreu: África cercana, Arte de personas.














Debo rendir homenaje a mi amigo Juanjo Andreu, me encantaría hacerlo con un abrazo, pero como no puedo, quiero ofrecerle unas letras para su casa de Toledo:


En estos tiempos de deshecho consumido, Juanjo y su amiga, Raquel Zarazaga,
(amor y poesía),
nos ofrecen “Libros de madera”, que nos llegan como herramientas para ahuyentar pateras, como si estuviésemos preparados para leerlos, sin escucharlos.

Por dar una pista de hasta qué punto mi amigo Juanjo Andreu está vinculado a la transmisión de conocimiento, la interacción entre culturas, sin importarle idiomas o medio de transmisión… mi amigo, y lo digo con orgullo, Juanjo Andreu, no solo es capaz de acercarnos áfrica de una forma diferente y mucho más cercana, sino que lo hace con poetas y nos deja recitar, es un autentico artista,. 

No pude estar en esa maravillosa convocatoria, me hubiese encantado escuchar tu guía en la exposición, desparramando poesía pieza a pieza, aun así, quiero atreverme a contribuir aunque sea tarde con un poema.

Titulo:
Ébano derramando vida.


Poema:
El brillo enmarca ojos de orgullo,
el cuello adornado apunta descanso,
camino de cascadas en montañas fértiles,
regazo materno de tersos muslos y buenas manos.

Se aprecia una niña enrregazada...

Rodillas fuertes y desgastadas,
pies en el suelo,
siempre cerca del color de esa tierra...
en la que crecen sus árboles.

En estos tiempos en los que las palabras se pagan a 0,002€, mi amigo Juanjo Andreu y yo, nos atrevemos a regalarnos tiempos desordenados para letras.

La mías siempre estarán rendidas a tus “Libros de madera”, a tu pasión por África, y sus revelaciones.

Gracias Juanjo por ser siempre una inspiración, un artista con una pasión a contra corriente.

Tu amigo: Ramón Arbe



A veces I


A veces, nos perdemos en suspiros lejanos para no escucharnos,
nos refugiamos en las sombras de un medio abrazo.
A veces, en el silencio de los días insomnes,
se me confunden suspiros y susurros,
presos en vientos de inmediatas miradas
A veces, son tantas veces,
que cuesta una eternidad dejar de pensar,
que alguna vez, hubo una vez,
que dio sentido a todo.
A veces, pérdida ya el alma en atender murmullos,
me busco... y no hay espejo que me devuelva,
esa mirada, que no podía olvidar contarte.
A veces, los reflejos que casi no se esperan,
se dibujan en el contorno de un recuerdo,
que se guarda en un rincón toda una vida.
A veces, la luz de un atardecer o de un mañana,
se apodera del silencio, pero no nos deja tocarlo,
más allá de ese momento.
A veces un poema, solo a veces,
se queda sin letras,
Hay veces…
en las que hasta un triste poema se queda sin palabras.
A veces, me tumbo en la tierra mirando al cielo y no quiero levantarme.
A veces, el corazón tiene memoria.

A veces, solo a veces, te encuentro en lo que me deja la habitación de ese tiempo encerrado en versos de tu boca, que nunca compartiremos.
Solo a veces, tu vuelo me susurra al oído desde lejos, que esta tan cerca como para tocarme el alma.
Solo yo, a veces, dialogo con mi almohada, pensando en coserte a sus hilvanes, para tenerte siempre pegada a mis sueños.
Solo, algunas veces, cuando capeo tormentas en las dunas del reloj de arena que me contiene, después de la calma, te puedo echar de menos.
A veces me enamoro de unas alas libres al viento, a todos los vientos, que de vez en cuando, vuelven a verme, olvidándose en mirarme…
A veces, pocas solo, recitaría versos tan bellos de pudor perdido, como los que nos quedan en el tintero por dedicarnos.
Nos enamoramos, solo a veces, tantas veces, que es muy difícil encontrarnos. Lo conseguimos solo a veces.

Y a veces, lo cuidamos.

El agua Mancha

Autorretrato de Felipe Smides

El agua mancha

Acumula borrones en páginas antes blancas,
escupe pecados desde rincones olvidados,
fluye rojo transparente, por las plumas.

Estalla,
contra los prejuicios,
salpicando espuma de mar,
iluminando en polvo de oro,
cascadas de amaneceres y ocasos.

Evapora culpas,
que flotan dóciles,
armoniosas y acompasadas,
descerrajando rayos.

Arrastra miradas perdidas,
espejos rotos,
calores de hogar...

Llevándose parte de mi contigo.

El agua mancha, sombras,
gargantas, islas, lienzos.
Discurre despacio, sinuosa,
profunda, indiferente.

El agua mancha de rojo, de blanco,
de negro, de campos de batalla.
Arrolla, devasta, riega,
labios que esperan besos,
entre el olvido y el deseo.

El agua mancha, cuerpos vacíos,
y cuerpos llenos de esperanza.
Refleja rayos de luz esmeralda,
el arco iris...tu cara.
Destila esa preciosa llave del alma,
que nos pone tiempo en las manos.

Como tú, soy agua manchada.

Que el agua me siga manchando de ti,
siempre...


Entre mareas.

Publicado por Ramón Arbe en  Cordura Entre Mareas el 21 de abril de 2012

Olvidemos la era de dioses "virtutales" de metal y de plastico

Ídolos igual de dorados


Imagen: Orfebrería Inca [De Internet]


Jerjes intento comprar el oráculo y fracasó.
la cruz intentó encarcelar el nombre de dios y fracasó.

Quizá deba acabar ya por siempre el tiempo de patrias y paraísos,
diluirse el espacio de héroes y divinidades únicas,
de falsas promesas de eternidad.

Quizá sea el tiempo y el espacio de sembrar de verdad,
la era de los seres, sean humanos o no.

Que fructifique la diferencia y la igualdad.

Que se multiplique por los tiempos de los tiempos,
en salud y bien común.

Quizá sea ahora, el tiempo y el espacio de la poesía.

El tiempo de la matriz que alumbre,
el nacimiento del concepto real de humanidad.
"Ojalá" que su saga siga creciendo,
sembrando cultura sostenible,
con el punto de mira,
en los cinco continentes.

Es nuestro tiempo?

Prosética del Bien Común



Espejos inifinitos





Imagen de internet





Y que más da, el todo o la nada,
si solo somos un momento curvo,
una reflexión de luz, cotidiana.

"Si estuviese muerto todos me creerían cuando me callo."



"La pared que soporta un reloj es testigo de las grietas que oculta,
no viviré un siglo, el tiempo nunca parará a esperar que le cuente,
como evitar las llagas de los pecados de mis cicatrices.

Pero las grietas comienzan a ser publicas.
Quizá en menos de un siglo no haya nada que esconder,
en un rincón de un reloj que cronometra.

Aunque yo ya este callado."

Aportación libre y desinteresada de Ramón Arbe en "yodesordenado"

Al poema: Es rápido el siglo
De "Lo que dijimos nos persigue".
De Nikola Madzirov

Traducción de Yolanda Castaño y Marija Petrovska.
Colección la Cruz del Sur de Editorial Pre-textos


Personaje busca ser recordado



Estaba marcado por los efluvios de un tiempo que no le pertenecía, por sudores de almas entregadas a otros mundos de pasiones eternas.

Su historia de tantas vidas olvidadas, en su imposibilidad de guardar en si sus recuerdos, le atormentaba como una condena en el purgatorio.

Recorría a menudo el reflejo de sus arrugas en el espejo, en alguna ocasión señalada, se atrevía a enfrentarse a su mirada, luchaba por mantenerla fija, hasta verse el color de sus pupilas.

Pero siempre se dejaba llevar por sus cicatrices, el único recurso que podía permitirse era la huida.

Aquella tarde tan larga, sin luna…

¿Continúo?

Quizá si me ayudas, este personaje no quede en el rincón de un cajón o en el bolsillo de un gabán olvidado

¿Continúas tú?

Por alguna razón que desconozco, todavía sueño.



Ultimo verso de Antonio Machado, encontrado en el bolsillo de su abrigo, tras su muerte.

Me atrevo, tengo la osadía de apostillar:
Regalaría un sueño por los papeles esquivos, que quedaron sin su tiempo,
en el fondo de cualquiera de los bolsillos de su acompañante.

Poema para leer en voz alta, en soledad o en buena compañía.


Por alguna razón son mis pasos cada vez más cortos. [Silencio] Quizá para que disfrute un poco más de mi paseo, [Inspiración] del agua clara corriente que arrastra mi sombra en esas  paradas cada vez más largas que me dedico; [Inspiración] en la que me marca el puente, [Pausa] los patos siempre revolotean abajo esperando el pan que nunca les traigo. [Silencio]

La piedra roja, [Pausa]  me espera siempre impaciente, [Inspiración] cuando reposo en ella me exige que le cuente… [Silencio]

[Inspiración] El final del cuento de la luciérnaga ciega, [Pausa] el sonido de la voz de mis más profundos sueños…[Silencio] y/o [Reflexión]

[Inspiración] Con mi bastón clavado en su muesca, me despido de ella hasta mañana, [Pausa corta]  sin contarle nunca el final de ninguna de mis historias. [Espiración] y/o [Silencio]

[Inspiración] Cuando el sol detrás de las hojas del bosque, [Pausa]  amenaza con deslumbrarme, [Pausa]  retorno a mi vida de ojos por todas partes, [Pausa]  aunque no lo deseo, [Pausa]  detengo de un golpe los cada vez menos frecuentes largos paseos  de mis cortos pasos, [Pausa]   en los que muy de cuando en cuando,[Pausa] cruzo miradas y reflejos. [Largo Silencio]

[Inspiración profunda] Por alguna razón la luciérnaga ciega y la voz de mis sueños se vuelven cada vez más inalcanzables. ¿Silencio?


Reflexión para leer con la voz de dentro. la de ojos cerrados..

No soy un buen poeta, los signos de puntuación se me quedan cortos, las palabras me quedan siempre largas, siempre lejos, como de otro tiempo, como si no supiese respirar y recitarme a la vez. Quizá esa vida que hay que vivir entre desconocidos me cambia tanto, que no me reconozco, sin tiempo para leerme de poema en poema.

Vosotros, mis otros yos que casi no conozco, echadme una mano, decidme si debo seguir intentándolo, si debo seguir buscando la zarza que no se consume, sed dios por un momento y enviadme al cielo o a los infiernos, para que me despoje ya por fin de alguno de mis sueños.

¡Desveladme el espacio correcto que se reserva a cada una de las conciencias!

Os espero tanto en estos tiempos sin tiempo, que ya no sé si podría vivir ordenado, sin intentar navegar a toda vela, por algún mar de la cara oculta de la luna, de derrota en derrota, buscando mapas que todavía no han sido escritos.

No soy un buen poeta, ni siquiera soy capaz de juzgarme. ¿Silencio?

Dedicado a un recuerdo vago…que aparece de vez en cuando, casi sin tiempo.

A veces


Fuente de la imagen:                                 Nuevo Mundo
                                                             Periódico Ilustrado. 
                                                     Año VIII -- 16 ENERO 1901

AUDIO

A veces me enamoro de alguien a quien nunca volveré a ver,
a veces desde un tren,
otras de cerca,
milímetros de espacio robado al tiempo,
tormentas dentro de un reloj de arena,
que simulan cartas con sello en un buzón.

A veces,
pocas,
me enamoran perfiles de sombras,
velas de goletas navegando mares de la cara oculta de este satélite sin planeta,
tan lejos de los brillantes rayos del sol.

A veces me regalo, y no exijo amor.

Poema incabado, todavía sin voz, desenfocado.

De Internet


Soy solo tu amante, y no lo digo con pena,
siempre voy desde ti a todas partes,
y  alguno de mis yos viene a verte.
 
Soy sorpresa de amor cotidiano,
pluma de almohada, enredada en tu pelo,
sonrisa reposada del día siguiente,
reflejo en tu mirada.
 
Soy vela de noches… de cunas,
mareas de lunas y camas,
de lagrimas propias y ajenas;
soy velas del color de la sangre,
de su alegría y de sus penas.
 
Soy...
un cajón de angustias tempranas,
un libro sin acentos y comas.
tres puntos suspensivos…
 
Soy tanto y tan poco...

Me llamo Ramón, a veces, aunque no me guste.

Imagen de Rafal Olbinski

Me siento a veces, como si impusiese mi amor, obligando, encarcelando a quererme y a compartirme, siento a veces, que no quiero a nadie, que solo busco que me quieran.

Me dejas tiempo y espacio para escribir, me lees a veces, incluso a veces me lees en otros y te emocionas, eres mi sustento, mi guía, eres el mapa de los yos que no conozco, eres todos mis nombres, el rostro que quiero ver en mi último abrazo.

Vosotros, sois miradas, miradas, miradas… sonrisas, abrazos, sois algo de alguno de mis yos, con toda una vida por delante, la recompensa del tiempo que me ha reservado la vida.

Tu mi otro yo, todos mis alter egos, eres inspiración, motivación, mi desorden-ordenado, eres mi memoria de letras, el puente por el que circulan esperanzas de pocos tiempos.

Allá afuera hay más gente, que a veces lee, a veces escribe, a veces entiendo sus voces, pero no encuentro sus tiempos en mis mapas, no puedo llegar a quererlos, por un aplauso.

Me siento a veces como si no creyera, pero es solo un suspiro, una mala respiración, siempre me sorprende en el fondo de alguno de mis cajones, uno de esos cinco nombres a los que obligo a quererme, mis encarcelados no me dejan tiempo para lo que no es importante.

Estoy perdiendo el pudor para contar a quien dedico las letras de mi tiempo, y sin embargo, refugio mi nombre en el más desordenado de mis yos, cuando es evidente para todos mis lectores, que me llamo Ramón, aunque no me guste... a veces.


Castillos en el aire

Me despierto huyendo, solo por un momento,
de ser eterno...
“Hoy tengo que...”

Me acuesto intentando que el sueño me aparte,
(solo por un momento),
de mi eterno...
“Hoy tenía que...”

Mañana siempre me espera.
Hasta que mañana se canse...
Hasta que yá, no me levante más.

Mi templo, la cocina de noche





Mi templo, la cocina de noche.

Me siento en la cocina, con la televisión puesta, con un boli o un lápiz y un papel, cada vez más con el ordenador, cada vez uso menos la cámara, casi he desistido de usar la pluma… y escribo.

Llevo así algunos años, intentando clasificar mis letras, dejándomelas a mi mismo en todos los sitios, para recordarlas mañana, en la mesilla de noche, encima de las llaves del coche, en la cartera…

Para leerlas, para acabarlas, para mejorarlas, pero al final, siempre se quedan ahí guardadas, en una hoja de papel, en un cuaderno, en una carpeta, incluso en una enorme bolsa de plástico, o en el sitio más recóndito del ordenador.

Tengo pendiente retomar tantos temas… el lápiz que García Márquez, llevaba a todas partes de niño, el homenaje a Les Luthiers, José Antonio Aguirre, mares, reinos humanos y divinos, justicia, mi padre…culpas, desgracias, sueños, infancias…

Solo algunas de mis letras, las mejores, consigo entregarlas en mano, y suelen doblar el papel y guardarlo, nunca les pregunto donde.

A veces me escriben, con un guiño, con una sonrisa, con un beso, con un gran abrazo, con una mirada...
A veces sobran las palabras.

Por eso sigo escribiendo, defendiendo este mi templo, la cocina de noche, por eso y porque cuando escribo recuerdo la sensación que tenía de niño, cuando jugaba a futbol.

No he vuelto ha tener nunca esa sensación, hasta que he descubierto este espacio que se adueña de mi, la sensación de estar vivo, sin necesitar los sentidos.

Por eso escribo a quien escribo, a quien guarda mis letras.

Siempre, en mi espacio sagrado de escritura.

Ya veremos cuanto me dura la defensa, ahora vienen dos más, se les espera para noviembre, llenos de vida nueva, de infancias por recorrer… llegan como un sueño, de hecho ya están aquí, pequeños, creciendo, llegan después de tanta tinta derramada, que espero que cuando puedan, también se guarden un papel, después de doblarlo, pero durante un tiempo reclamaran su espacio.

Buscare otro templo, para seguir escribiendo, de vez en cuando, como ahora.

Siempre me impresionan más, los vivos que los muertos.

Donde esta el limite de nuestra capacidad de adaptación, de sufrimiento, si las circunstancias lo requieren.

Admiramos a deportistas extremos, veneramos a héroes históricos.

Sin embargo en Japón, comparten suelo y comida, aquellos que el día anterior no se conocían, siendo vecinos, y dan gracias por seguir vivos.
Como dan gracias los vivos de Haití, de Banga Aceh…los de cualquier catástrofe, los vivos de cualquier guerra.

¿Dónde esta nuestro limite de compartir la vida y la muerte?

Dentro de la tragedia, siempre me han impresionado más, los vivos que los muertos.

Ver como se destapa la esencia del ser humano, como se establecen vínculos, para el olvido, para el recuerdo, para el llanto, para el sufrimiento eterno.

Como se establecen vínculos compartiendo muertos.

Como se comparte el pan y el lecho, alguna sonrisa amable, alguna palabra. el día siguiente, la esperanza de seguir viviendo.

Donde esta el limite de nuestra capacidad de sentir, lo que siente la persona que esta a nuestro lado, y que lo provoca.

Siempre me impresionan más los vivos que los muertos, sobre todo cuando me cruzo con sus miradas.

Casi me siento culpable, por estar aquí mirando, y no estar en Japón o en Libia.

PD: Que paradoja, si los habitantes de Japón, ahorrasen siempre energía, como lo hacen ahora, no necesitarían centrales nucleares.
Igual nos están enseñando el camino del futuro.
Nosotros elegimos.

Hasta Mañana

Me siento ante el papel,
pero hoy, no puedo escribir.
Solo pensar, imaginar…

Soñar que mis letras,
se escriben solas.

Que son de colores,
que se pueden tocar,
que se paladean,
que se escuchan,
que huelen a mí.

Que se organizan,
con acentos, puntos y comas.

Que leen solas.
que están vivas,
que me quieren,
que esperan a mañana.

Solo por mí.

Hasta mañana...
letras.

Debo declamar en alto, casi gritar,
Que hoy 17 de febrero:

¡Estoy de Enhorabuena!

¡He recuperado parte de mi letra!

Y digo bien, solo parte de mi letra,
la de la mano derecha.

Porque mi caligrafía, como se puede comprobar,
en la foto, es irrecuperable.

No la perdí como ahora,
escribiendo letra a letra, dedo a dedo,
fue hace mucho más tiempo, en la década de los sesenta.

Entonces no solo se perseguían las ideologías,
sino cualquier posible desviación,
algunas tan absurdas, como ser zurdo.

Nací zurdo, recuerdo que en las paginas de los puntitos,
aquellas que precedieron a las de las letras,
con mi mano izquierda, conseguía alinearlos,
con la derecha las rectas me salían curvas.

Pero me obligaban a coger el lápiz con la derecha.

Podría decir que la culpa fue de mi Padre,
que me enseño a escribir, antes que en el colegio,
dejándome elegir mano, que era un adelantado,
intentaba escribir letras con la izquierda,
y tenía que poner puntos con la derecha.

Pero no fue así.

Mi padre era marino, y casi no le conocí.
Podría haber sido mi Madre,
pero no tenía la cultura suficiente,
como para enseñarme a escribir.

La culpa en realidad fue mía, por soportar,
las bofetadas que aun recuerdo,
para que cogiera el lápiz con la mano derecha.

Aun así, fui un privilegiado, tuve dos años de párvulos,
y uno de preparatorio para entrar en el colegio.
Fui a un “Colegio de Primera Infancia”,
se llamaba “El Divino Infante”,
estaba enfrente de Jesuitas.
Recuerdo las botellitas de leche, en una cesta,
que traía el portero, a media mañana,
no me acuerdo de su nombre.

Este templo de los infantes, por su cercanía, casi prometía,
el acceso directo de los niños a los jesuitas,
las niñas, iban a otros colegios.

Y digo que fui un privilegiado,
porque en aquella época, no todo el mundo podía pagar,
para que te cambiasen, de zurdo a diestro,
antes de entrar al colegio.

Desde tercero de básica hasta Cou, lo pase en Jesuitas,
ya como falso diestro.
Lo recuerdo como la época más feliz de mi vida…
Jugaba a futbol, me encantaba,
de pierna era diestro, algo muy raro,
siendo antiguo zurdo de mano.

En jesuitas, con once años, repetí sexto de básica,
a mi amigo le echaron del colegio,
Él no jugaba a futbol.

Me pase casi todos los años castigado o suspendido,
salvo alguna excepción, geografía o historia,
según quien fuese el profesor.

Pasé también muchas horas en la iglesia.
No se como aprobé, como salí del colegio.

Volví a ser un privilegiado, fui a la universidad,
pero no me enteraba de nada,
no podía coger apuntes a esa velocidad.

En aquella época, todavía intentaba conservar mi caligrafía.
El teclado y el ratón hicieron el resto
incluso con la ortografía.

Deje de intentar de escribir,
aquellas maravillosas letras de los cuadernos de caligrafía
era imposible con mi mano derecha.
Adopte la letra de imprenta,
pero solo la escribia en la intimidad,
me daba verguenza.

Y me diréis: ¿Por qué no escribes con la Zurda ahora?

Lo siento, pero ya no puedo, la zurda la tengo tonta,
pudieron más las bofetadas y el futbol,
que la lectura y la escritura,
durante demasiado tiempo…

Pero hoy, os puedo decir, que estoy de Enhorabuena.
Hoy se que soy Ramón, algo más que un zurdo,
que escribe con la diestra.

Gracias a esta ocurrencia, hoy...
He recuperado en este espacio,
parte de mi letra,
he perdido la verguenza.
Que fácil es el recuerdo del llanto en soledad.
Que fácil es compartir la risa.
Que difícil es compartir el llanto.
Que difícil es el recuerdo de la risa en soledad.