Mi país es muy pequeño.

Mi país es pequeño,
tiene solo metros, centímetros,
multiplicados por tiempo.

Mi país, no es un país,
es tan pequeño…
que cabe todo el mundo,
que la esperanza no se mide,
que las estrellas se escriben.

Mi país, si lo miras con un catalejo,
no lo encontraras en la distancia.

Mi país es el impulso...
de las olas en la luna,
de buzones de amor deshojados,
de constelaciones de besos dormidos,
de nombres todavía no pronunciados,
de bocas equivocadas...

Mi país es el sueño, de un eterno aprendiz de poeta.

Mi país es muy pequeño.
Tan solo es mi tiempo y el espacio de mis letras.

El, Lo, Los, La, Las.

El espacio desordenado.
Lo importante.
Los tiempos de plenitud.
La felicidad.
Las siluetas de la vida.

El tiempo ordenado,
Lo simple.
Los espacios llenos,
La costumbre
Las rendijas de la vida.

El desorden.
Lo pleno.
Los momentos.
La vida
Las sombras de la luna.

Tus Historias no son Baldías

Te descubrí, como la risa de un gato invisible.

Me respondiste a la pregunta ¿Existes?

Casi morí,
bajo el cobijo de la melancolía de tu lluvia.

Te vi, de espaldas, más carne que hueso,
con un millón de alas, colgadas de tus letras.

Me escandalizó, la semilla estéril de una imagen azul.

Compartí veinte años, de espinas en muros derruidos, enterrados.

He envidiado conocerte, haberte dado el cariño suficiente,
como para que sea mía, la pagina que aun no has escrito.

Hasta que llegue, seguiré esperando verte,
todos los días.