Sabia conciencia, que juega con culpas y sueños.


Sombra desordenada
En una charla, escuchando a un sabio, mi conciencia encontró un camino para acallarse.

Me dije:                                                                         Si quieres: Prueba con el audio
-Amigo mío callar tu conciencia personal  ya es imposible-
Pero Reflexioné:

-Quizá acallando la otra conciencia, la social,
la que me roba menos sueño…,
me vaya a la cama antes.

Merece la pena la apuesta,
si pierdo tendré un nuevo sueño despierto
si gano dejaré por fin de escribirme,
de dejarme notas por todas partes.

…Y soñaré, solo soñare, sueños libres,
sueños mágicos destinados al olvido.-
-Como el de aquella luciérnaga ciega,
que escribía el libro que encarcela miradas,
en el arroyo de la libélula lectora.-
Ya me he ido por las ramas con mis pensamientos…

Os quería contar que un día escuché a un sabio,
y vi…, personas detrás de mi almohada,
que duermo muy poco para acallar mi conciencia,
ya solo me permito soñar, dormido y despierto,
siempre de forma desordenada,
mis conciencias nunca me dejan tiempo de elección...

Y todas son sabias, todas merecen atención a su charlas.

Os dejo, es tarde y me llama una de las conciencias que más quiero.

Poema incabado, todavía sin voz, desenfocado.

De Internet


Soy solo tu amante, y no lo digo con pena,
siempre voy desde ti a todas partes,
y  alguno de mis yos viene a verte.
 
Soy sorpresa de amor cotidiano,
pluma de almohada, enredada en tu pelo,
sonrisa reposada del día siguiente,
reflejo en tu mirada.
 
Soy vela de noches… de cunas,
mareas de lunas y camas,
de lagrimas propias y ajenas;
soy velas del color de la sangre,
de su alegría y de sus penas.
 
Soy...
un cajón de angustias tempranas,
un libro sin acentos y comas.
tres puntos suspensivos…
 
Soy tanto y tan poco...

Oteando el inifinito


 

Me llamo Ramón, a veces, aunque no me guste.

Imagen de Rafal Olbinski

Me siento a veces, como si impusiese mi amor, obligando, encarcelando a quererme y a compartirme, siento a veces, que no quiero a nadie, que solo busco que me quieran.

Me dejas tiempo y espacio para escribir, me lees a veces, incluso a veces me lees en otros y te emocionas, eres mi sustento, mi guía, eres el mapa de los yos que no conozco, eres todos mis nombres, el rostro que quiero ver en mi último abrazo.

Vosotros, sois miradas, miradas, miradas… sonrisas, abrazos, sois algo de alguno de mis yos, con toda una vida por delante, la recompensa del tiempo que me ha reservado la vida.

Tu mi otro yo, todos mis alter egos, eres inspiración, motivación, mi desorden-ordenado, eres mi memoria de letras, el puente por el que circulan esperanzas de pocos tiempos.

Allá afuera hay más gente, que a veces lee, a veces escribe, a veces entiendo sus voces, pero no encuentro sus tiempos en mis mapas, no puedo llegar a quererlos, por un aplauso.

Me siento a veces como si no creyera, pero es solo un suspiro, una mala respiración, siempre me sorprende en el fondo de alguno de mis cajones, uno de esos cinco nombres a los que obligo a quererme, mis encarcelados no me dejan tiempo para lo que no es importante.

Estoy perdiendo el pudor para contar a quien dedico las letras de mi tiempo, y sin embargo, refugio mi nombre en el más desordenado de mis yos, cuando es evidente para todos mis lectores, que me llamo Ramón, aunque no me guste... a veces.