Nada que no sepas

Se lo que soy,
y aun así quiero ser poeta,
desgranar versos,
desangrar conciencias.
Se, que se me pierden las letras en tu tiempo.
Sin ser, nada que no sepas…
Y aun así quiero ser poeta.
Se, que no sé lo que soy…
Sin ti en mi espejo.
Y aun así nuestra voz, quiere ser poema.
 
 

Feliz amor


Irene vino pronto, “La única mujer Papa de la historia”, “Paz en griego”, “Reinas de Navarra”, sabíamos que una niña venía seguro.
A Imanol le costó más salir, no nos gustaba ningún nombre de niño. Pero cada vez me gusta más como suena.
Cuando les pusimos nombre, ya nos habían nacido hace mucho tiempo, yo no sabía cuánto.
 
Pasamos mucho miedo, sabes que el mío era sobre todo perderte. Te veía en Kiz Kulessi, o pescando  aquel aringorri, veía tus ojos de felicidad aquella noche de “May Fair Lady”…
Pensaba que ya nunca podríamos compartir momentos como aquellos, me veía tan solo, aquellos días, en los que no estabas en casa…
Que comprendí todos los miedos, que estabas dispuesta a vencer.
Te costo un poco convencerme, venciste incluso mis miedos.
 
Y empezó nuestro idilio en Valencia. Sus viajes relámpago, tu viaje sola…
La frase de Juana:
“…a los diez minutos, se agarran como una lapa, y ya no se sueltan... es su forma de tener una posibilidad. Isabel se puede bañar en la piscina, incluso saltar de un trampolín si no es muy alto.”
Mientras se pegaba a la pared simulando ser una araña…
Fue muy importante para mi.
Desde ese momento, supe que íbamos a ser padres.
Tu y Yo.
Después vinieron las manchas en las ecografías, nos asustamos un poco, pero todo siguió a delante. Vinieron los almohadones en la cama, la ilusión en el reflejo de tus ojos cada vez que me mirabas, aunque  creyeses que no me daba cuenta.
Artza se puso raro, hasta que descubrimos su propio miedo, despues de gastarnos una pasta en veterinarios. (Te acuerdas?)
 
Y llego el día por fin…
Día largo… muy largo.
Lo que no olvidaré nunca es la paz que sentí dentro de mi, cuando os vi a los tres dormidos, aunque no durase mucho.
Desde entonces, no he tenido tiempo de tener miedo, vosotros no me habéis dejado.
En el día de la Madre, el Padre debería tener siempre un regalo.
Feliz día, de parte de Imanol e Irene, Irene e Imanol…
Y de tu amor.

El Libro del Olvido


El libro del Olvido De esta Época.
Catalogada como nueva era, llena de paradigmas, de desconcierto, incertidumbre, contradicciones y casualidades...

El libro del Olvido Merece que.
La historia lo recuerde como una epopeya religiosa, que marque el comienzo del tiempo de los hombres sin dioses, de todas las mujeres y sus hijos, de todas sus hijas, en cualquier lugar del planeta.

El libro del Olvido Merece marcar.
El tiempo de la diosa tierra recitada en un nuevo lenguaje que entienda todo el mundo que cobija, una evolución de la vida, consciente de su destino, consecuente con su naturaleza, sabia como en su inicio.

El Libro del Olvido Merece ser.
Un gran libro de poemas, leídos y escritos, de ojos abiertos y ojos cerrados.

El Libro del Olvido Merece más.
Que el quijote y la biblia juntos, más que cualquier historia sobre héroes o profetas, titanes o musas, merece mucho más de un millon de versos, mucho más que un puñado de almas muertas.

El Libro del Olvido Merece llegar.
A ser contado de generación en generación,
El tiempo pondrá en su sitio las ilustraciones que lo adornen, la musica que lo acompañe.

El Libro del Olvido y sus poemas recitados
Un gran título...
Llenémoslo de puño y letras,
de prosas de voz finita...
para que perdure en el tiempo,
lo que dura un recuerdo.

Titulo olvidado



 
En el libro del olvido, ese que escribimos un poco tu y un poco yo, mirándonos al espejo, se condensan tantas horas de soledades compartidas, tantas de sonrisas, de reflejos de lunas, se sienten tantos abrazos y besos, tantas lagrimas…
Que se podría resumir en dos silabas o necesitar varias vidas para volver a leerlo.
Solo nos habla, si le escuchamos con los ojos cerrados sin mover los labios, recitándolo en voz alta por dentro, empuñando un lápiz o una pluma al viento.
Es tan eterno, que escapó a todos los principios, no reservó su espacio en el tiempo, se perdió buscando desesperadamente algún recuerdo de cuando pudo ser y no fue, y burló a la muerte.
El libro del olvido, pasa de mano en mano, de vida en vida, de tierra en tierra, es siempre visible desde cualquier mar de la cara oculta de la luna.
El libro del olvido es la memoria que perdemos de cada día que vivimos, cada noche que nos vive, es lo que pudo ser y no fue, es lo que es, si serlo.
Mañana buscare en una brisa, en el sonido del caer de una hoja, en el trazo inseguro de millones de sílabas de esperanzas… en el reflejo de tu mirada… el rincón del cajón en el que he perdido la llave de sus siluetas, y...
Volveré a olvidar...
Dejaré de buscar un espejo, en la cara oculta de la luna, seguiré contemplando la vida, sin saber describirla.
Esperaré la caída de mi última hoja, en este árbol tan concurrido, envidiando siempre al viento.
Tu aliento.