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Abandono

Imagen: "Ventana al Sol del Ocaso" de Ramón Arbe


Necesito un descanso, unas vacaciones de mi mismo y de todos los yos que albergo.

Su empeño en perseguirme incansables, buscando un resquicio para colarse en ese espejo sin sitio en el que intento mirarme, me agota, me estoy quedando en tan poca cosa que todos mis trajes parecen de un sastre de gigantes.

Sé que esta vez, mi sombra no esperará a su silueta, me perderé en el camino de vuelta al firmamento de mi ventana, sé que esta vez mi cabeza no volverá a tirar de mí hacia arriba por el influjo de la luna. Pero debo ser firme, debo dejar de buscar mareas, y conservar la esperanza vana, verde esmeralda, en la marea que me encuentre, varado…

Sobre los hombros tiene que imponerse el sentido de abandonar los sentidos, es lo que manda la razón concéntrica, el sapiens interruptus satisfecho.

Las manos ya no están hechas para las palabras.

Necesito un descanso de mi mismo, un abandono definitivo, he roto mi espejo y he tirado sus ensangrentados gritos en pedazos.

En el bolsillo de un abrigo que no me pongo nunca, he guardado algo, que espero no leer nunca.


Descanso… siempre tarde y tan solo en todas partes…

Y gritas...



Y callas ante el ruido cobarde,
como si tu voz fuese, tuviese que ser siempre queda,
reflexiva, sin luz propia.
Callas y huyes una vez más,
de donde nada cambia.
Y te contienes el grito, el aullido, el sollozo...
te devuelves al espejo.
Y gritas y callas con enormes muecas,
a tu constante pasado arrepentido,
a tu absurdo presente,
a tu pobre futuro...

Y te callas y te gritas...

"Golpe a golpe, verso a verso",
como te dijo aquel poeta muerto...

Y gritas, y gritas, y gritas, y gritas, y gritas..

Y te callas, lo que no puedes gritar a nadie.

Gris pàlido



Casi como un despojo, desahuciado, salvajemente roto, con la dignidad humillada a cambio de mantener intacto su último orgullo, renunció a su anticipo de más razones equivocadas, a ese regalar rostros de rostros en un mismo gran espejo. El lado izquierdo de su cerebro se deslizó a un confortable estado plano.

La lenta arruga de la comisura de sus labios, cerró la cárcel de la esperanza a un blanco sin negro daltónico.

         Dejó de ser humano, para solo ser, sin sentir, el paso del tiempo...

Y gritas, y gritas,
te desgañitas en silencio...
Te arrancas el rostro,
lo regalas por un eco.
Y...,
Y dejas de esperar,
la cárcel de la esperanza no es para ti,
para tus tiempos.
Y dejas de morir sin vivir...
Y gritas, y gritas...
y gritas...
aúllas, sollozas...
palabras,
a un inmenso silencio.


Sin noticias de Dios, tuyas siempre.

 Dedicado a quien siempre está en un olvido o en un recuerdo.

"Marca libros imposible"
Publicado en proseticadialogos el Viernes 15 de febrero 2013
Con el titulo”Sin noticias de Dios y tuyas tampoco”
Autor: Ramón Arbe
Sin noticias de Dios, tuyas siempre...
Con tiempo, en poco espacio, como si fuese a una carta que esperaba en mi buzón, sin dirección postal, te escribo.
En las orillas del tiempo, cuatro labios fueron milímetros en un papel, declamando versos lunáticos entre mareas lejanas.
La esperada soledad robada al sueño, encontró alguien más allá de sus rejas de cuatro letras, voló mucho más de diez veces.
Hay palabras que se despeñan, como si viniesen flotando y eligiesen una tumba, hay otras que aterrizan y se lo piensan.
Clamor si pero no de compañía, sino de voz que lee en voz alta por dentro, que recita, en pie, sin vergüenza... Palabras de otros
Leer, pensar y callar, me vale casi como un nuevo abrazo, siempre hay que esperar que el eco no conteste, o que se diga lo que quiera.
Teclas, confunden mis dedos con notas, paisajes de épocas, de coros recitando algo más que unos poemas olvidados.
Fantasmas y sombras vivas que buscan su alma, se miran a los ojos todos los días en un espejo de olvidos y recuerdos.
Me quejo de mí, de los ratos que me dedico, cuando podía estar amando a quien me deja amarme. En soledad.
Confusa carta para buscar una respuesta con dirección y remite en un buzón de correos, desde tan lejos.
Sin embargo espero que escribir a veces a una mosca, y que me responda un pájaro bello, sea matasellos.
Soy de respuestas, más que de preguntas, espero que no te arrepientas de haberme escrito una carta.
La soledad es necesaria, para enfrentarse a los espacios todavía en blanco, de aquella hoja que vamos emborronando hace milenios.

Con mis brazos abiertos, te espero mañana, igual que hoy y ayer, entre mareas, inundado por la que ilumina todos mis cielos de última noche.

El verde de tus ojos.


A veces no me doy cuenta, de que no tienes porque ayudarme, en la búsqueda del nombre que perdí hace tiempo y no encuentro, (ni en el más recóndito rincón de mi último cajón), y aun así, me acompañas por debajo de las camas, detrás de las cortinas, o mirando al cielo por la ventana de la cocina.

Quiero pedirte disculpas, en el nombre de la parte de mi yo que te dedico de forma desordenada, (cada vez con menos tiempo), por obligarte a apoyarme, en mis constantes inseguridades, en mis infidelidades.

Hace tiempo que se, que somos algo más que letras, y aun así, te pongo siempre a prueba, esperando tu respuesta, (como aquel cartero loco).

Amor somos los dos, (buscando una voz que nos recite), me dice el viento que me envías, (cabalgando en un rayo desde algún mar de la cara oculta de la luna), con cada una de las siluetas de tus suspiros… sonrisas de la nostalgia de nuestra última mirada, riendas de destino, voces de sueños.

Me tengo que disculpar contigo por olvidarme a veces del pequeño lápiz que llevo colgado del cuello.

No necesitamos nombre, ni tiempo ni espacio, tan solo esperarnos...

Discúlpame por cargar en ti, esperanza, y no ver el verde de tus ojos.

Feliz amor


Irene vino pronto, “La única mujer Papa de la historia”, “Paz en griego”, “Reinas de Navarra”, sabíamos que una niña venía seguro.
A Imanol le costó más salir, no nos gustaba ningún nombre de niño. Pero cada vez me gusta más como suena.
Cuando les pusimos nombre, ya nos habían nacido hace mucho tiempo, yo no sabía cuánto.
 
Pasamos mucho miedo, sabes que el mío era sobre todo perderte. Te veía en Kiz Kulessi, o pescando  aquel aringorri, veía tus ojos de felicidad aquella noche de “May Fair Lady”…
Pensaba que ya nunca podríamos compartir momentos como aquellos, me veía tan solo, aquellos días, en los que no estabas en casa…
Que comprendí todos los miedos, que estabas dispuesta a vencer.
Te costo un poco convencerme, venciste incluso mis miedos.
 
Y empezó nuestro idilio en Valencia. Sus viajes relámpago, tu viaje sola…
La frase de Juana:
“…a los diez minutos, se agarran como una lapa, y ya no se sueltan... es su forma de tener una posibilidad. Isabel se puede bañar en la piscina, incluso saltar de un trampolín si no es muy alto.”
Mientras se pegaba a la pared simulando ser una araña…
Fue muy importante para mi.
Desde ese momento, supe que íbamos a ser padres.
Tu y Yo.
Después vinieron las manchas en las ecografías, nos asustamos un poco, pero todo siguió a delante. Vinieron los almohadones en la cama, la ilusión en el reflejo de tus ojos cada vez que me mirabas, aunque  creyeses que no me daba cuenta.
Artza se puso raro, hasta que descubrimos su propio miedo, despues de gastarnos una pasta en veterinarios. (Te acuerdas?)
 
Y llego el día por fin…
Día largo… muy largo.
Lo que no olvidaré nunca es la paz que sentí dentro de mi, cuando os vi a los tres dormidos, aunque no durase mucho.
Desde entonces, no he tenido tiempo de tener miedo, vosotros no me habéis dejado.
En el día de la Madre, el Padre debería tener siempre un regalo.
Feliz día, de parte de Imanol e Irene, Irene e Imanol…
Y de tu amor.