Abandono

Imagen: "Ventana al Sol del Ocaso" de Ramón Arbe


Necesito un descanso, unas vacaciones de mi mismo y de todos los yos que albergo.

Su empeño en perseguirme incansables, buscando un resquicio para colarse en ese espejo sin sitio en el que intento mirarme, me agota, me estoy quedando en tan poca cosa que todos mis trajes parecen de un sastre de gigantes.

Sé que esta vez, mi sombra no esperará a su silueta, me perderé en el camino de vuelta al firmamento de mi ventana, sé que esta vez mi cabeza no volverá a tirar de mí hacia arriba por el influjo de la luna. Pero debo ser firme, debo dejar de buscar mareas, y conservar la esperanza vana, verde esmeralda, en la marea que me encuentre, varado…

Sobre los hombros tiene que imponerse el sentido de abandonar los sentidos, es lo que manda la razón concéntrica, el sapiens interruptus satisfecho.

Las manos ya no están hechas para las palabras.

Necesito un descanso de mi mismo, un abandono definitivo, he roto mi espejo y he tirado sus ensangrentados gritos en pedazos.

En el bolsillo de un abrigo que no me pongo nunca, he guardado algo, que espero no leer nunca.


Descanso… siempre tarde y tan solo en todas partes…

Sendas Fértiles


En el final del túnel la luz solo tiene un color,
encarcela el cielo de la tierra que pisamos.

Las mareas de huellas quedan tan lejos,
que la sangre parece gris, arrugada,
más daltónica que ciega.

El refugio de pasos agrupados,
empuja la mano rebelde…
Que ofrece el arco iris de su alma,
regalando espuma de una már,
reflejada en espacios de libertad,
entre el de arriba y el de abajo.

Esponjas de conocimiento amarillas,
lápices para zurdos,
paletas para frescos infinitos,
trazan ese paisaje visitable..

Todas la vidas que nos vendrán, las que fueron y las que están, serán…

Sendas Fértiles

Desde siempre, en el juego de unas manos

Imagen: "Sendas Fertiles" Acuarela, Tecnica Mixta, de Marisa Candal año 2015
Poema en linea: Ramón Arbe

Y gritas...



Y callas ante el ruido cobarde,
como si tu voz fuese, tuviese que ser siempre queda,
reflexiva, sin luz propia.
Callas y huyes una vez más,
de donde nada cambia.
Y te contienes el grito, el aullido, el sollozo...
te devuelves al espejo.
Y gritas y callas con enormes muecas,
a tu constante pasado arrepentido,
a tu absurdo presente,
a tu pobre futuro...

Y te callas y te gritas...

"Golpe a golpe, verso a verso",
como te dijo aquel poeta muerto...

Y gritas, y gritas, y gritas, y gritas, y gritas..

Y te callas, lo que no puedes gritar a nadie.

Gris pàlido



Casi como un despojo, desahuciado, salvajemente roto, con la dignidad humillada a cambio de mantener intacto su último orgullo, renunció a su anticipo de más razones equivocadas, a ese regalar rostros de rostros en un mismo gran espejo. El lado izquierdo de su cerebro se deslizó a un confortable estado plano.

La lenta arruga de la comisura de sus labios, cerró la cárcel de la esperanza a un blanco sin negro daltónico.

         Dejó de ser humano, para solo ser, sin sentir, el paso del tiempo...

Y gritas, y gritas,
te desgañitas en silencio...
Te arrancas el rostro,
lo regalas por un eco.
Y...,
Y dejas de esperar,
la cárcel de la esperanza no es para ti,
para tus tiempos.
Y dejas de morir sin vivir...
Y gritas, y gritas...
y gritas...
aúllas, sollozas...
palabras,
a un inmenso silencio.