Esto es para ti.

Que fácil es el recuerdo, del llanto en soledad.
Que fácil es compartir la risa.

Que difícil es compartir el llanto.
Que difícil es la risa en soledad.


Tengo la suerte de compartir,
el llanto y la risa.

Incluso en mi más profunda y brillante soledad.

Tengo la suerte de vivir.
Tengo la suerte de escribir.

Tengo la suerte de tener algo, por lo que escribir.

Mi suerte eres Tú, que soy Yo.
Hasta ahora, para siempre…Conmigo

No sabes como te quiero…
Eres mi risa, mi llanto,
todo lo que escribo, todo lo que comparto.

No sabes cuanto te quiero, hasta en mi soledad.

Esto es solo para ti.
Para siempre.

Ramón

Cumpleaños

La cena se enfriaba en la mesa
Los zapatos y la corbata me apretaban, o quizá era la ansiedad de la espera.
La luz de las velas oscilaba sobre el mantel estampado, de las grandes ocasiones.
Un año más, te había preparado una cena sorpresa, para celebrar tu cumpleaños.
Un año más te esperaba, con la chimenea encendida y el gramófono girando.
Un año más, te estaba esperando.
No me importaba esperarte todos los años.
No me importaba que decidieses dejar de cumplir años.
Yo lo seguía celebrando, como todos los años.

Las Palabras, sin Pensar, nos Permiten escribir

Dejemos Fluir a las Palabras




Si dejamos fluir a Las Palabras como el agua de un río...
solo fluir, sin pensar en su recorrido...
Sin pensar en los obstáculos que les pueden impedir fluir...
Sin pensar en meandros, en bajíos, en cascadas, en presas...
Sin pensar en su fin...sin pensar en el Mar.
Si las dejamos fluir, las Palabras cobran todo su significado.
Nos permiten escribir... de la vida, del amor...
Nos permiten escribir, del presente, del pasado y del futuro.
Nos permiten escribir, casi de cualquier cosa.
Nos permiten escribir incluso a veces de ti, incluso a veces de mi.
Nos permiten fluir, en la felicidad de escribir...Si dejamos fluir a las palabras...Si las dejamos fluir libres.
Las Palabras nos permitirán fluir, hacia nuestro propio Mar.

Noches de insomnio, Dialogos de sueño.


Estaba una tarde sentado, contemplando el cielo, cuando de pronto note una presencia…
¡A mi lado…, estaba sentado un hombre muy parecido a mí!
Tan parecido… ¡Que era igual que Yo!

Cuando salí de mi asombro…

Le pregunte “¿Tú quien eres?”
Él me respondió. “Dios”.

Se produjo un largo silencio, mientras los dos contemplábamos la puesta de sol.

Volví a preguntar. “¿Qué haces aquí?”
Me respondió. “Descansar”.

Sin ser yo consciente, estas palabras salieron de mi boca…“Estas un poco mayor, ¿Porqué no te jubilas?”

Él me dijo…“No me dejan, estoy condenado a trabajar eternamente”.

Como parecía que ya estábamos entablando conversación, me atreví a decirle…
“Tuviste una oportunidad, pero enviaste a tu hijo a hacer tu trabajo, si te hubiesen crucificado a ti, podrías llevar descansando 2000 años”.

Mirando al cielo, me dijo…. “A mí, también me hubieran obligado a resucitar, lo han hecho durante mucho más de 2000 años, y me siguen obligando”

Se produjo un largo silencio de nuevo, mientras los dos contemplábamos las estrellas.

Él preguntó… “¿Qué harás tú, cuando te jubiles?”

Yo respondí… “Descansar”.

Él volvió a preguntar, “¿Descansar…, descansar para siempre, eso es todo lo que deseas?”

Y yo respondí… “No…, soñar…, soñar para siempre…, como siempre…como hoy”

Se levanto y antes de desaparecer me dijo.

“Si es así, cuando te jubilen, Tú, serás el verdadero Dios.”

Esa noche me quedé sin Dios, y aprendí lo que soy, un Ser Humano.