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Por la noche, nunca se me olvida que el sol sale al día siguiente.

"La Noche del Cazador"
en su propia voz.

Por la noche no me gustan los ruidos, necesito concentración, estoy velando a los míos, arropándolos con mis letras.
Acudo corriendo cuando noto que me necesitan, ya sea para espantar pesadillas, para tranquilizar nervios, apagar una luz, ahuecar una almohada, escuchar, el apretarse del tacto de una caricia regalada...
Estoy atento para compartir una imagen imposible de la luna, desde una ventana, que mira al cielo de noche y de día, intentando recordar el brillo de los reflejos de memoria, que deja el abrazo de un beso, mes a mes, año a año.
Por la noche, me acuesto cuando tengo la seguridad de que los míos van a dormir bien, y el despertar de mi conciencia también.
Pero no lo consigo nunca, la aparto como si fuese un ruido.

"Solo Legamos Sueños de Evolución"

Se debatía entre perder todo o conservar sueños,
se abrazaba por dentro, temblándose de miedo,
recordando reflejos lejanos de hambre.

Su sangre había perdido el color por el camino,
adormecía, empeñada en conservar el tiempo,
embalsamando sus sentidos.

El pedestal de su almohada, se tambaleaba,
expatriados,  náufragos muertos del mundo,
se  acercaban a sus noches, peligrosamente.

Se aferraba a estelas de regazos de lunas,
a raíces de sustentos cultivados,
ciego en la rabia de sus abrazos perdidos.

De  rodillas, suplicándose un despertar diferente,
retaba a su incierto destino, insultándose entre dientes,
engañado por un reflejo.

No podía decidir sólo en la derrota,
lo había compartido todo por una causa,
de terciopelos en firmamentos alumbrados.

Soñó su última pesadilla.
Despertar con precio puesto a su destino 

Despacio, un día más, se refugió en la duda.


La realidad le esperaba, como siempre.
A solas.

Y de repente, nada. Me despierto.

Sueño 29 de Febrero

Las hojas de la maleza,
me estallan en la cara.
Corro…corro como un poseso,
tropiezo y tropiezo,
caigo, pero sigo corriendo.
Tengo el cuerpo lleno de rasponazos,
de heridas, algunas profundas,
no hay tiempo, sigo corriendo.
No puedo mirar a los lados,
ni levantar la cabeza,
ningún horizonte me guía,
pero sigo corriendo.



Sueño 28 febrero

Las hojas de la maleza,
me estallan en la cara.
Corro…corro como un poseso,
tropiezo y tropiezo,
caigo, pero sigo corriendo.
Tengo el cuerpo lleno de rasponazos,
de heridas, algunas profundas,
no hay tiempo, sigo corriendo.
No puedo mirar a los lados,
ni levantar la cabeza,
ningún horizonte me guía,
pero sigo corriendo.

No se, si soy cazador o pieza,
tengo miedo, sigo corriendo.

Y de repente...nada.

Me despierto.

Sueño 10 de marzo

Soy cazador…
La pieza esta delante de mis ojos,
cansada, agotada, pero huyendo,
más rápido, más rápido…
Sigo corriendo.

Esquivo una roca, la rama de un árbol,
salto por encima de un gran hoyo,
sigo corriendo.

Me despeño, trepo... un río,
sigo corriendo.

Solo oigo los zumbidos de mi carrera,
y todos los sonidos de mi pieza,
la que me hará soñar mañana…
Sigo corriendo.

Y de repente, nada.

Me despierto.

Sueño 17 Marzo

Soy pieza.

Oigo su jadeo detrás de mi,
persiguiéndome siempre,
casi puedo olerlo,
corro, sigo corriendo.

Tengo que encontrar el gran rio.
donde sus toscas piernas,
no pueden competir con mis saltos,
sigo, tengo que seguir,
sigo corriendo.

Mi salvación esta cerca,
en territorio desconocido,
mi oportunidad de seguir soñando,
si llego…, el también tendrá miedo,

Corro, corro, como un poseso.

Y de repente nada.

Me despierto.

Sueño 23 de Marzo

El río… y más allá el miedo,
tengo que alcanzarle antes,
ya casi te tengo.
Corro, mi carrera es frenética,
sigo corriendo.

Casi puedo tocarle,
otra roca, la maleza,
un tronco, una rama,
corro…sigo corriendo.

Ya no se, ni donde estoy,
mis nubes están muy lejos,
esta vez, solo regresare contigo,
no puedo volver de vacío,
no vacilare, ante lo desconocido.

Corro mucho más, aprieto los dientes…
sigo corriendo.

Y de repente nada

Me despierto

Me quedo sin voz.

Me quedo sin voz,
el miedo me atenaza.

La voy perdiendo dentro de mi,
se me escapa.

Me veo en el espejo,
no me recuerdo.

Mi voz ha cambiado.
Mucho.

Tanto,
que a veces no te oigo.

Se que todavía no estoy sordo,
pero me aterra el momento.

De quedarme sin voz,
de dejarte sin mi voz.

De no oírme.

Todos los días, a la misma hora.

Te veo, me hablas pero nunca te entiendo.
Te espero, todos los días a la misma hora,
para mirarte.
Para ver como te diriges a mí, solo a mí,
aunque no te entienda.

Me basta, con verte gesticular señalándome,
vocalizando palabras, que los dos sabemos,
que no puedo oír.

Yo te miro,
sigo con mis ojos tus gestos,
sin dejar de mirarte.
Ese momento que nos regala la estación,
Todos los días, a la misma hora.

Pensé en buscarte,
En contestar a tus gestos,
a tus palabras sordas.
Pero me dio miedo,
pensé que despertaría del sueño.
No me atreví a cambiar nada,
Para esperarte,
Todos los días a la misma hora.

Yo en mi vagón,
aplastado contra el cristal.
Y tú en el tuyo,
desapareciendo después de verme.

A mí,
Solo a mí,
Entre tanta gente,
Todos los días,
A la misma hora.

Gracias, muchas gracias.

Me siento ante el papel,
pero hoy, no puedo escribir.
Solo pensar.
Imaginar…

Imaginar que mis palabras se escriben solas.

Que son de colores,
que se pueden tocar,
que se paladean,
que se escuchan,
que huelen a mí.

Que se organizan,
con acentos, puntos y comas.

Que escriben por mí.
Que están vivas,
Que me quieren,
Que esperan a mañana.

Solo por mí.

Gracias, palabras.

Tan solo soy yo.

Me gustaría poder describir, todo lo que hay dentro de mi cabeza.
Ángeles y Demonios...
Hombres y Mujeres, y Bestias y Plantas, y Tierras...
Cielos, Nubes, Agua, Estrellas, Luna...Sol.
Viento, Mar...
Vida.
Amor.

Pero no soy Dios.

Anónimo


He descrito mundos, que nunca pensé que imaginaría.
He escapado de infinitas estrellas.
He estado tan cerca de Dios, que he podido ver,
que solo es humano.
He visto agua, convertida en muerte,
calor, convertido en hielo.
He comido, muchas veces tierra.
Soy tantos, como los que vivieron.
Siento tanto, como los que murieron.
Y aún así, no soy capaz de escribir mi nombre.
He perdido mi letra.
Con el tiempo.

Cumpleaños

La cena se enfriaba en la mesa
Los zapatos y la corbata me apretaban, o quizá era la ansiedad de la espera.
La luz de las velas oscilaba sobre el mantel estampado, de las grandes ocasiones.
Un año más, te había preparado una cena sorpresa, para celebrar tu cumpleaños.
Un año más te esperaba, con la chimenea encendida y el gramófono girando.
Un año más, te estaba esperando.
No me importaba esperarte todos los años.
No me importaba que decidieses dejar de cumplir años.
Yo lo seguía celebrando, como todos los años.

Noches de insomnio, Dialogos de sueño.


Estaba una tarde sentado, contemplando el cielo, cuando de pronto note una presencia…
¡A mi lado…, estaba sentado un hombre muy parecido a mí!
Tan parecido… ¡Que era igual que Yo!

Cuando salí de mi asombro…

Le pregunte “¿Tú quien eres?”
Él me respondió. “Dios”.

Se produjo un largo silencio, mientras los dos contemplábamos la puesta de sol.

Volví a preguntar. “¿Qué haces aquí?”
Me respondió. “Descansar”.

Sin ser yo consciente, estas palabras salieron de mi boca…“Estas un poco mayor, ¿Porqué no te jubilas?”

Él me dijo…“No me dejan, estoy condenado a trabajar eternamente”.

Como parecía que ya estábamos entablando conversación, me atreví a decirle…
“Tuviste una oportunidad, pero enviaste a tu hijo a hacer tu trabajo, si te hubiesen crucificado a ti, podrías llevar descansando 2000 años”.

Mirando al cielo, me dijo…. “A mí, también me hubieran obligado a resucitar, lo han hecho durante mucho más de 2000 años, y me siguen obligando”

Se produjo un largo silencio de nuevo, mientras los dos contemplábamos las estrellas.

Él preguntó… “¿Qué harás tú, cuando te jubiles?”

Yo respondí… “Descansar”.

Él volvió a preguntar, “¿Descansar…, descansar para siempre, eso es todo lo que deseas?”

Y yo respondí… “No…, soñar…, soñar para siempre…, como siempre…como hoy”

Se levanto y antes de desaparecer me dijo.

“Si es así, cuando te jubilen, Tú, serás el verdadero Dios.”

Esa noche me quedé sin Dios, y aprendí lo que soy, un Ser Humano.