Hasta que nos veamos...



Las luces que quedan se van apagando,
el alba de este ocaso está lejos,
es hora de conciliar sueños de días y noches.
de descanso.

Pero la almohada proyecta silencios.

Sombras de mares sangrientos,
de inacabados hoy,
de interminables mañanas.

Llega la hora, sin horas
la que no se mitiga,
la vela que no cesa en mi cabeza.
el inicio de mi tortura.



Se me detiene el tiempo expulsando fantasmas.

Monto la grupa de una coma,
y cabalgo sin rumbo fijo,
por enormes praderas de palabras…

Juego una vez más al ajedrez con el diablo,
y pierdo.

Una noche más se lleva mi alma.

Duermo.

Hasta que te vea mañana.

Miradas eternas


A veces te siento tan cerca,
que no sé,
cómo hacemos para seguir tan lejos,
con los bolsillos tan llenos de olvidos.

Cada uno de tus renglones es aliento,
abrazo pospuesto.

Recitémonos siempre...
voces de espera de sueños.

desplegables.

Jugando al escondite.




Una niña, una vez;
cerró los ojos, y...
y entre los dedos pudo ver...

Todo un gran mundo de fantasía.

Su hermano le tiro de la manga,
se miraron, sonrieron...
y echaron a correr gritando sin sentido.

Nunca sabían si ganaban...
no les importaba.

Se permitían tiempos para mundos de fantasía,
y a veces los compartían.

Se regalaban.