ConCiencia

Y me escondo...

Me escondo de todos los reflejos que aparté de mi espejo y ya no veo.

Y me grito 
¿¿¿Por Que???
Mirándome, me grito una y otra vez y no me oigo.

Me grito hasta que el espejo esta opaco, de vaho e infinitos golpes de saliva retándome a volver a verme, el lavabo se niega a tragar mi vomito y el asco me obliga a dejar de mirarme, mientras huyo al refugio del sofá.

Otro momento roto que llevarme a la almohada.

Me veo a mi mismo...
agarrándome el alma desde el estomago a la posición del dolor de corazón,
Me aferro a aquello que esta dentro de mi cabeza,
intentando dejar de llorar o por lo menos de babear pidiendo piedad.

El charco es ingente, persistente...
Nada que no pueda limpiarse en cualquier higiénico día a día,
Sin sangre.

Que poco queda para que me roben mi espejo y ya no merezca la pena gritarme a la almohada.

Y´me convierta en un cojín o una almohada.

No voy a volver a mirarme al espejo, ya no tengo fuerzas para gritar.

En lo que me queda mi conciencia esta domada,
no tolera promesas,
pero acepta mentiras.

y me escondo...
una vez mas busco refugio.

Temor




Se acaba el tiempo de momentos rotos, ese tiempo libre en un rato robado al sueño.

Una mancha radiográfica en un recóndito lugar de mi espalda, me va obligar a renunciar a mis noches.

A ordenarme.

Que cruel es el paso de los años.

Hubo un tiempo en el que pensé que verme envejecer en mi propio espejo era una condena.

Llegan los tiempos de dar la espalda al espejo.

No soy de pelear, nunca he ganado, me atraen mucho los sueños de transito...

Cuando has dado todo de ti, todos los días y todas las noches, que mas da no despertarte mañana.

Se me acaba el tiempo de personajes.

Me hago mayor

Ya no me importa el tiempo.

Y que más da todo, si solo somos una reflexión de luz cotidiana.
Un momento curvo, lleno de letras que no deben ser olvidadas.